viernes, 8 de julio de 2011

La princesa de los espejos - capitulo 6

Capítulo 6


Ya habían pasado varias horas desde el incidente de la cadenita pero aun así no podía dejar de pensar en eso.

Estaba tan absorta en mis pensamientos que no me había dado cuenta de que mi madre había entrado en mi habitación con el teléfono en la mano.

-Es Luna- dijo mientras me alcanzaba el teléfono.

Con todo lo ocurrido me había olvidado completamente de los planes que teníamos para esta noche.

-¡Feliz cumpleaños amiga!- grito Luna con entusiasmo-  Esta noche la vamos a pasar excelente- Se la notaba muy excitada. Desde hace semanas que habíamos planeado esta salida.

Espero que me entienda y no se enoje...

-Gracias Lu-  conteste con una sonrisa- …y con respecto a nuestra salida… hay algo que tengo que decirte...- comencé con cautela.

- ¡Xia! ¿No me digas que lo vas a cancelar?- pregunto enojada. Me conoce mas de lo que creí…

-Sí, pero tengo un gran motivo para hacerlo Lu.

- Xia Seigner ¿qué motivo puede ser más importante como para cancelarle a tu mejor amiga una salida de la cual venimos planeada desde hace semanas?- Se la escuchaba muy enojada.

-Lu… es que vino mi hermano. –dije tratando hacerla entender el motivo por el cual decidía cancelar la salida, además de que no tenía muchas ganas de salir por todo lo que había sucedido esta tarde.

-¿Liam esta allí? ¿Pero como…cuándo llego?.. – me bombardeo con tantas preguntas que no tuve tiempo de procesar ni una sola de ellas, así que me limite a hacerle un breve resumen;

-Liam llego hoy a la mañana, vino como sorpresa por mi cumpleaños. Y como solo se queda hasta pasado mañana me gustaría pasar este tiempo con el- No mencione el hecho de que Liam quería llevarme con el, ese era un tema del cual todavía se estaba en discusión.

- Xia mañana lo puedes ver, no le va a afectar en nada que salgamos hoy a la noche… no seas mala, teníamos esta salida planeada desde hace tiempo. Además dijiste que se va pasado mañana es decir que tienes todo el día de mañana para poder pasarlo junto a él. Yo solo te estoy pidiendo una noche Xi, solo esta noche. Me lo prometiste…

Sonaba un poco rara, no se como explicarlo pero se la notaba rara. Nunca pensé que esta salida fuera tan importante para ella.

- Lo siento Luna, nunca creí que esta salida fuera tan importante para ti. Pensé que como eras mi amiga me ibas a entender, y que no te ibas a enojar tanto porque te pidiera que pasáramos la salida para el fin de semana próximo- comente dolida

- Lo siento Xi, es que realmente… realmente quería salir. Y tiene que ser hoy, no puede ser otro día, ya tenía muchas expectativas para esta noche. Por favor amiga, no te estoy pidiendo mucho, solo salimos un rato, una o dos horas y después volvemos. Te prometo que no vamos a estar mucho tiempo, así mañana puedes levantarte temprano y disfrutar del resto del día con tu hermano.

Al principio Luna parecía estar enojada y ahora parecía estar desesperada. No se porque, pero solo el hecho de pensar en salir esta noche me dio un escalofrío, como si algo importante fuera a pasar pero no sabia que.

- No lo se Luna…

- Dale Xi… por favor…

- ¿Me prometes que solo serán unas horas nada mas? Porque mañana quiero pasar el resto del día junto a Liam y no quiero parecer una zombie por no poder dormir nada por culpa de salir de noche…- Derepente una idea cruzo por mi cabeza…

-Lu ¿Por qué no le decimos a Liam que salga con nosotras? De seguro que a él le va a encantar la idea de salir y de paso se conocen.

-¡NO! ¡El no puede venir! – sonó como si le hubiera dicho que quería invitar a un monstruo en vez de a mi hermano. Esta bien el no es humano, pero eso Luna no lo sabia, además Liam es muy inofensivo solo toma un par de litros de sangre humana para vivir, pero eso tampoco lo sabía así que me extrañaba su reacción.

-¿Por qué? ¿Tienes algún problema con mi hermano? – pregunte enojada. Si me hubiera dicho de buena manera que no quería que Liam nos acompañara lo habría entendido, pero por la forma en la que lo dijo hizo que me molestara mucho, ya que no entendía el motivo de tal reacción.

¿Cuál es la diferencia si Liam viene o no? ¿Por que dijo que no de esa forma?

- Lo lamento amiga no quise sonar tan ruda, es que esta es una salida de chicas, una salida de amigas. Además imagínate que tu hermano venga con nosotras, se va a sentir fuera de lugar al estar en una salida solo de mujeres. Para la próxima lo llevamos con nosotras pero esta noche tenemos que ser solo las dos.

- Si me lo hubieras planteado de esta manera te habría entendido, pero la verdad Luna es que sonaste muy mal de la manera en la que lo dijiste. Aunque tienes razón, esta era nuestra salida, además de que Liam se iría a sentir fuera de lugar.

-¿Eso es un si?- pregunto excitada.

-Si- le dije con una media sonrisa.

- ¡Perfecto! ¿Entonces te paso a buscar a las once?

- ¿Por qué no vienes un rato antes, así te presento a mi hermano?

- No lo se Xi… –  la note media asustada- …la verdad no te enojes pero hoy no estoy de animo para conocer a tu hermano, no es que tenga nada en contra suyo pero hoy no tuve un buen día, yo solo necesito de una buena salida con mi mejor amiga. Si hoy me presentas con tu hermano le voy a causar una mala impresión por el mal humor que tengo, y tú ya me conoces de mal humor, así que mejor dejémoslo para otro día.

Luna cada vez sonaba más rara igual trate de no darle importancia, ya que en cierto modo tenia razón, ella poseía un carácter muy especial y si estaba de mal humor, no era buena idea presentársela a Liam.

- Esta bien- dije- Nos vemos. Besos

-Besos amiga, y vas a ver que no te vas a arrepentir de esta salida- dijo en un tono que me dejo muy intrigada y corto.

Una vez que termine de hablar por teléfono pensé en hacer algo para distraerme y despejarme un poco de todo lo ocurrido, así que tome una silla, la puse en frente del espejo y comencé a trenzar mi cabello mientras miraba mi reflejo. Generalmente esto siempre me tranquilizaba y me daba cierta paz pero esta vez sentí como si me faltara algo, me sentí incompleta.

Así que apresure la actividad para así terminar de trenzarlo más rápido y justo cuando estaba terminando de hacer la trenza alguien golpeo mi puerta.

- Xi ¿puedo pasar? – era la voz de Liam.

- Si, pasa- conteste mientras terminaba la trenza y la ataba para que no se desarmara.

- Recién acabo de llamar a la Academia- comento Liam mientras tomaba asiento en mi cama. Yo me senté a su lado y pregunte impaciente;

- ¿Y? ¿Averiguaste algo?

Liam se me quedo mirando un rato antes de contestar.

-Se que no tienes intenciones de venirte conmigo a la Academia pero eso va a ser lo mejor para ti en este momento. Vas a ver que te vas a poder adaptar rápido, además tenemos que avisarles a los antiguos sobre tu transición, ellos siempre tienen que saber cuando uno de nosotros pasa por su etapa de transición y más en tu caso que eres media-sangre y no sabemos muy bien que cambios vas a sufrir. Ellos te van a poder ayudar mejor…-

-No, no quiero ir a la Academia- exclame. Ni pensarlo- Yo ya tengo una vida aquí, y esta es la vida que quiero. Va a ser demasiado difícil para mí tener que pasar por varios cambios como para encima agregarle el meterme de pupila en una prisión y para el colmo de VAMPIROS. Ni hablar.

-Bueno, eso lo discutiremos de acuerdo con la respuesta de los antiguos. Existe la posibilidad de que nosotros nos complicamos las cosas más de lo que en realidad son y tal vez ellos nos digan que estuvimos preocupándonos por nada. La mejor opción que tenemos es hablar con ellos y ver que es lo que tienen para decirnos. Mientras tanto yo ya hable con Urian y le conté sobre ti…-

-Espera un segundo, ¿Qué le contaste exactamente? ¿Y que quisiste decir con mientras tanto? ¿Todavía no les has informado a los antiguos sobre mí? – pregunte esperanzada, ya que todavía no estaba preparada para que todo el mundo vampirico supiera de la existencia de una nueva media-sangre.

-No. Se que todavía tienes muchas dudas sobre esto y aun no estas preparada para afrontarlos, así que le pedí a Urian que investigara mientras pensamos que hacer. Pero mañana sin falta tenemos que informarles de todo esto a los demás- eso último no me gusto mucho, pero al menos tenia un día más para pensar bien las cosas y si no nos queda otra opción tendré que hacer lo que Liam dice.

-Gracias- dije con un intento de sonrisa- ¿Y que fue lo que le contaste a Urian?- pregunte insegura.

Liam se tomo su tiempo para contestar, se lo veía cansado. Se notaba que el estuvo igual de intranquilo que yo desde que llegamos de nuestro paseo. Al parecer no era la única que estuvo pensando sin parar desde nuestra llegada.

-Todo esto me tiene de los nervios…- dije un poco afligida y nerviosa, todo esto me asustaba como el infierno, yo pertenecía a una clase que se podría definir como única ya que había muy pocos media-sangre y cada uno de ellos poseía habilidades únicas. Y luego de ver la reacción de mi madre cuando le contamos todo lo ocurrido hizo que me pusiera peor.

Ni bien llegamos le hablamos de todo lo que había pasado y lo tomo mucho peor de como creí que iba a tomarlo, automáticamente se puso a llorar mientras me abrazaba y me aseguraba que todo iba a salir bien, que íbamos a averiguar mas sobre esto. Pero aun así, esas palabras no me quitaban el mal presentimiento que sentía y el ver a mi madre tan afectada me hizo muy mal. Siempre la había visto tan entera, y al verla en el estado en el que lo hice hoy hizo que cayera más en la realidad de que todo esto realmente había ocurrido, y que las cosas eran más complicadas de lo que parecían serlo.

Mi cara de seguro demostró el miedo que estaba sintiendo porque Liam me miro con compasión y me abrazo.

-Ya te dije que vamos a resolver esto princesa, yo se que debes de estar muy asustada. Yo en tu lugar también lo estaría. De un día para el otro pasaste de ser una adolescente normal, a una adolescente que se entera que su padre y hermano provienen de otra raza, y que eres mitad humana. Y encima descubriste que tienes un poder muy especial y único.- esto ultimo lo dijo mirando a la cara- Esta bien estar asustada linda, todos tenemos miedo alguna vez y lo tuyo es entendible. Pero quiero que sepas que no estas sola en esto. Siempre me vas a tener a tu lado, porque te amo y siempre vas a ser mi pequeña princesa.

Al escuchar esas palabras se me llenaron los ojos de lágrimas y lo abrace muy fuerte.

-Gracias, te amo hermano.

Liam saco un pañuelo y me seco las lágrimas.

-Bueno, ahora ¿quieres saber que fue lo que hable con Urian?- pregunto con un intento de sonrisa.

-Si- conteste mientras me terminaba de secar las lagrimas.

- Primero te cuento que Urian además de saber mucho, el siempre tuvo una fascinación por los media-sangre. El se pasa la mayor parte de su tiempo libre leyendo viejos manuscritos, libros y todos los informes que haya sobre los media-sangre, así que si hay alguien que sabe del tema, o nos puede facilitar algún contacto con el cual hablar sobre el tema, ese tiene que ser él.

-… le conté que eras media-sangre, y también le conté el incidente que paso esta tarde con la cadenita. Esto ultimo lo dejo perplejo, ya que el nunca había oído hablar de algo así. Pero no te desesperes… - anuncio rápidamente, al ver mi expresión-…como te dije Urian es uno de los mejores, y conociéndolo como lo conozco el no va a parar hasta encontrar respuestas sobre esto. Además tu caso lo dejo muy inquieto y entusiasmado, así que me prometió que iba a buscar y averiguar todo lo que pudiera sobre el tema. También le informe que tu no querías que nadie supiera sobre lo que esta pasando, así que me prometió total discreción. Él sabe que si para mañana no encuentra nada que nos pueda ayudar vamos a tener que acudir a los ancianos.

-Es decir que ¿nos va a ayudar con esto?- pregunte esperanzada. Esa era una gran noticia, que ese tal Urian nos ayudara a encontrar las respuestas que necesitamos sin tener que acudir a los ancianos. Ya que la idea de involucrarlos no me gustaba nada.

-Que pregunta la tuya- dijo sonriendo- Obviamente que nos va a ayudar, si lo llegara a dejar a fuera de algo así no me lo perdonaría jamás.

Que suerte, pensé. Ahora que tenemos la ayuda de Urian es un gran avance, ya que mi hermano le tiene toda la fe, yo también se la voy a tener.

-Xi, hay algo que quiero decirte- por la cara de mi hermano, sabia que era algo que no me iba a gustar-…yo se que no tienes ni la menor intención de ir a la Academia conmigo y tampoco te gusta que te lo siga recordando- dijo al ver mi mueca de disgusto-  Pero quiero que sepas que yo sigo pensando que va a ser lo mejor para ti.

Antes de que pudiera contestarle el me corto la respuesta con un gesto de su mano.

-No, no me contestes ahora. Solo quiero que lo pienses. Solo prométeme eso, que lo vas a pensar.

Con la mirada que me dio, sus ojos llenos de afecto, era imposible no prometerle lo que me pedía. Así que solo me limite a asentir. Y eso hizo que me dedicara una sonrisa que me derritió el corazón.

Una vez que Liam salio de mi habitación decidí acostarme una rato, todo esto hacia que mi cabeza estuviera a punto de explotar. Habían ocurrido demasiadas cosas en un solo día.

Y todavía tenia que informarle a mi madre que la salida con Luna seguía en pie.

¿Por qué no pude nacer como una adolescente normal? ¿Esas que sienten que se les va a acabar el mundo solo porque les salio un granito? ¿Esas que piensan en ropa, en la moda? ¿En chicos? ¿Por que no pude nacer así? ¿Por que? En vez de preocuparme por si un chico NO me mira voy a tener que preocuparme por si el chico SI me mira, ¿Y si me agarra hambre y lo veo como un dulce aperitivo? ¿Y si accidentalmente me almuerzo a alguno de mis compañeros del colegio? Ya se que Liam me dijo que la sed de sangre no es tan grande, y que no necesitamos morder, pero ¿Y si en mi caso es diferente? Yo soy media-sangre, así que todo en mi puede ser diferente. ¿Y si alguna de las chicas o chicos de mi colegio descubren que soy vampiro? ¿Y si los que lo descubren son aquellos que me tienen odio porque les di una paliza más de una vez? Soy una persona con muchos enemigos…

 - No tengo ganas de morir tan joven- dije afligida

 ¿Y si me estacan? Más de uno lo haría simplemente por el hecho de estacarme aunque solo fuera humana. Se nota que nunca fui una persona muy querida.. En estos momentos me estoy arrepintiendo por no haber sido una persona más sociable, una persona que no tuviera tantos enemigos. Si fuera popular ¿No me estacarían? ¿No?

Creo que tengo que dejar de ver The Vampire Diaries, veo muchas estacas y mucha muerte en esa serie. Me esta dejando traumada, aunque si conociera a un vampiro como Damon… ay eso si que seria lindo ¿Tendrá Liam algún amigo vampiro estilo a Damon Salvatore? Esperemos que si, nunca desee tanto que un mito como ese de que los vampiros son sumamente hermosos fuera real, tanto como lo deseo ahora. Aunque no creo que un Damon Salvatore se fije en mi, pero por lo menos esos chicos sirven para que una recree un poco su vista. Ayy Damon… ¿Por qué será que siempre me gustan los chicos malos?

- ¡Basta Xia! – me reproche - ¡Basta! Tengo que dejar de irme por las ramas con mis pensamientos, y tengo que comenzar a preocuparme de cosas que realmente importan. Dejar de preocuparme por simples suposiciones y preocuparme como por ejemplo de…

- …mi pelo. Oh Dios! Lo tengo un desastre, la próxima vez voy a prestar mas atención cuando me lo este trenzando.

Mientras pensaba que hacer con mi pelo, me fui a ver que me ponía para esta noche. Un trabajo difícil.


sábado, 2 de julio de 2011

La princesa de los espejos - capitulo 5




Capítulo 5

-¡Aydam! Sabía que te podía encontrar aquí.

Levante la cabeza y vi a Jezabel acercándose hasta donde me encontraba sentado.

-¿Qué quieres Jez? – Le pregunte.

-Sabes, la verdad es que no entiendo que es lo te gusta tanto de este lugar- dijo mientras miraba el ático con asco- Esta todo sucio, y...aaw... simplemente no me gusta- dijo con un estremecimiento.

Es verdad, el ático no era un lugar agradable para estar. Estaba lleno de cajas, papeles y muebles. Y había polvo por todos lados. Pero ese no era el motivo por el cual siempre estaba aquí. Yo simplemente venía aquí porque este era el único lugar en donde podía ver a la princesa del espejo.

-Si tanto odias este lugar no entiendo por que sigues viniendo.- comente en un tono indiferente.

Ella me miro como diciendo que era un tonto.

-Vengo a este apestoso lugar, porque este es en el único lugar en donde se te puede encontrar -  dijo molesta.

-¿Qué es lo quieres Jez?- le volví a preguntar ya cansado. 

-Nada, es que... últimamente te estoy notando un poco raro. Sabes que puedes contarme lo que sea. Si quieres hablar, yo te escucho. ¿Qué te pasa Aydam?

Al ver su rostro note que había verdadera preocupación en él, pero no podía decirle la verdadera razón de mi cambio. Eso la lastimaría, y ya la había lastimado demasiado como para ser la causa nuevamente de su dolor. Aunque a veces tenga el aspecto de ser un maldito desgraciado, no me gusta herir a las personas, por lo menos no a las que les tengo algún tipo de aprecio, como es en el caso de Jez.

Jezabel y yo habíamos tenido una historia hace tiempo, pero no termino muy bien. Ella pretendía mas de lo que yo podía darle, mientras ella se entregaba al 100% en la relación, yo solo le dedicaba un %10. No es que no me gustara, ella es hermosa, es el sueño de cualquiera. Rubia de ojos claros, con un cuerpo espectacular, alta y con una sonrisa que parte el mundo. Pero era del estilo posesiva, ella pretendía que yo fuera suyo. Yo no soy y nunca seré de la propiedad de nadie, a demás no la amaba y eso complicaba las cosas, porque ella esperaba que yo sintiera lo mismo que ella decía sentir por mi, pero eso era imposible, no se puede obligar al corazón a sentir amor por una persona cuando este ni siquiera sabe lo que es amar. Yo no soy del tipo de hombres que se enamoran fácilmente, de hecho yo no soy del tipo que sirve para enamorarse. Se que nunca me voy a enamorar y por ese motivo prefiero buscar relaciones con personas que tengan eso bien en claro. Yo soy dueño de mi mismo. Y si no puedes aceptar eso entonces lo siento, consíguete otro.

Aunque nuestra relación había terminado hace mucho Jez seguía muy encaprichada conmigo, por tal motivo no podía decirle que la razón de mi cambio era a causa de otra chica, por dos motivos; el primero era que no sabia nada acerca de esta joven, ni siquiera sabia porque razón llamaba mi atención a demás de ser sumamente preciosa pero eso es irrelevante, ella me intrigaba de una manera que no sabia como explicar; y el segundo es que si Jez se enterara de la existencia de que hay otra mujer en mi vida aunque no fuera por ningún aspecto romántico, ella simplemente se desquitaría con la pobre joven y la verdad que una demonio enojada no es algo con lo que nadie tenga ganas de lidiar.

Por lo menos hasta no tener bien en claro lo que sea que me estaba pasando con la princesa del espejo era preferible no hablar sobre ella con nadie, a demás de que ella era mi deber, pero ese era otro tema.
La primera vez que la vi fue hace dos meses, cuando descubrí el ático por primera vez. Marvin, uno de los demonios del consejo, me ordeno que fuera al ático a buscarle unos viejos manuscritos que necesitaba…

-Aydam

Deje a un lado el libro que estaba leyendo y levante la vista para mirar la cara del maldito que se atrevía a interrumpirme la lectura… oh que sorpresa, pensé sarcásticamente, era Marvin, uno de los representantes del consejo y uno de los demonios más viejos.

Maldición, pensé, y yo que creía que hoy iba a tener un día tranquilo.

-Marvin- Le dije mientras hacía una reverencia y sonreía. Por lo menos si me iba a arruinar el día, iba a disfrutar haciéndolo enfadar todo lo que pudiera.

Marvin hizo una mueca de disgusto, como yo esperaba que lo hiciera.

- Sabes que detesto esas cosas.

- Por esa razón lo hago viejo – le dije con una sonrisa. Este era uno de nuestros juegos, a el le encanta joderme la existencia por ende a mi me gusta joderle el día en todo momento que pudiera, nunca nos agradamos, y ese no era ningún secreto. A mi el anciano nunca me gusto, adentro mío siempre supe que el tipo esconde algo. Tiene un aura de poder y maldad que lo rodea que es impresionante, nunca entendí como los demás no se dan cuenta de esto.

-  ¿Encontraste algo interesante?- me pregunto mientras señalaba el libro que había dejado a un lado.

-Nada de tu importancia- le respondí en un tono indiferente.

Hoy como tenia un rato libre, me encontraba leyendo uno de los tantos libros sobre nuestra raza. Una de mis aficiones era aprender todo lo que pudiera acerca de nuestra raza. No es que sea un nerd ni nada parecido, solo que mientras mas pueda entender a nuestra raza, mas podré entender a las demás.

- Necesito que me vayas a buscar unos manuscritos antiguos que se encuentran en el ático - Yo lo mire con cara de pocos amigos. Y le conteste;

- ¿Perdón? ¿Ahora soy el chico de los recados que me mandas a buscar tus queridísimos manuscritos? ¿Por que no mandas a alguno de tus perritos falderos?- dije con enfado

¿En que mierda esta pensando? ¿Yo haciéndole un favor? Antes muerto.

- No me desafíes muchacho, soy mas viejo que tu y sabes muy bien que en un parpadeo podría acabar contigo o podría divertirme un rato haciéndote cosas con las que ni te gustaría soñar- dijo con una sonrisa y la mirada perdida como si estuviera imaginándose las posibles maneras de torturarme…

- Ambos sabemos que no puedes- le dije mientras le sonreía.

-Oh lo se, pero eso no quita que un día nuestra querida Cyrene se canse de ti, y ahí es cuando pienso divertirme- dijo mientras me miraba con una sonrisa malévola en la cara.

-Eso quisieras- le desafíe. Ya que ambos sabíamos que eso no iba a pasar. Cyrene era como una madre para mí, y ella me trataba como el hijo que nunca tuvo.

Antes de que pudiera decir algo más, Marvin añadió;

- ¿Y si te dijera que los manuscritos son para Cyrene? ¿Irías a buscarlos?- dijo mientras me  observaba.

-Hubieras empezado por ahí- le dije irritado. Si me hubiera dicho de un principio que los manuscritos eran para Cyrene habría ido enseguida a buscarlos, si tengo que cruzar el continente para traerlos lo habría hecho sin si quiera dudarlo.

- Claro, ¿no te molesta ser su perrito faldero? – dijo con una sonrisa de suficiencia.

Como odiaba a este bastardo. Pero tenia toda la razón, si ella me decía que me tirara de un puente lo haría sin dudar…haría cualquier cosa por ella, y todo el mundo lo sabia, como también sabían que ella me consideraba como a un hijo. No solo salvo mi vida, sino que también me nombro como hijo. Al parecer el viejo creía que me iba a pinchar con su comentario, pero no me molesta nada que me dijeran que sea referido a Cyrene, ya que ambos sabíamos que yo no era un perro faldero para ella, ella siempre dejo bien en claro a todo el mundo que me tenían que tratar como a su hijo, aunque Marvin era el único que se atrevía a contrariarla.

- ¿Dijiste que necesita unos manuscritos?- volví a preguntar

- Veo que ahora te interesa- dijo en un tono indiferente, y antes de que dijera algo continuo- Si, ella necesita unos viejos manuscritos que están en una caja en el ático, donde se guardan las cosas más antiguas.

-¿El ático?- pregunte extrañado. No sabia que había un ático en este lugar, igual tampoco es como si me conociera toda la residencia. Generalmente siempre me encontraba afuera por alguna misión y pasaba muy poco tiempo en el refugio. Pero aun así no estaba enterado que había un ático.

-Sí, se encuentra en el corredor Este. Cuando llegues al final del corredor, encontraras la puerta que esta media escondida, la notaras al instante. ¿Entendiste?

-Si - le dije cortante, antes de agregar- Solo especifícame que es exactamente lo que tengo que ir a buscar allí.

-Perfecto- dijo mientras me sonreía de una manera que no era propia de é.- Esto es todo lo que necesitas saber - dijo mientras me entregaba un papel y me sonreía de una manera que no era propia de él- No es necesario que te advierta que esto tiene que ser con suma discreción ¿no?, nadie tiene que saber de esto.

Asentí con la cabeza y agarre el papel que me estaba ofreciendo. Cuando observe que decía el papel que me había entregado vi que solamente estaba escrita una sola palabra; Xia.

- ¿Qué rayos significa Xia? ¿No me dijiste que necesitaba unos manuscritos? ¿A caso el manuscrito se llama Xia? porque a mi Xia me suena mas como el nombre de una persona que el de un manuscrito- dije confundido y enfadado.

- Simplemente lo entenderás cuando estés en el ático- dijo con una sonrisa antes de tele-transportarse a quien sabe donde.

¿Qué demonios significaba esto? Al principio creí que era una broma, pero la letra era la de Cyrene, eso quería decir que no era una broma de Marvin; me quede pensando en las palabras que dijo “…simplemente lo entenderás cuando estés en el ático…”

No le di mucha importancia, así que decidí dirigirme hacia el ático.

Una vez en el pasillo Este, me dirigí hasta el final. Cuando llegue allí note que Marvin tenía razón, en una de las paredes se notaba una hendidura del tamaño suficiente como para meter la mano, y esto era de seguro lo que debería de abrir la puerta que conduce al altillo.

 Lo que me pareció extraño era que la puerta estaba escondida y camuflada del mismo diseño que el de la pared. Si uno mirara desde un poco más de distancia lo único que vería sería más de la misma pared.

Parecería como que no quisieran que nadie entrara allí.

Pero si ese era el caso, entonces no entendía el motivo por el cual Cyrene querría que fuera a un lugar del que al parecer no tenían intenciones que ninguna otra persona descubriera.

Mientras iba pensando en ello, metí mi mano en la hendidura y note que había una pequeña manija en el fondo. Tire de esta, y al hacerlo la puerta automáticamente se hundió y dejo un espacio lo suficientemente grande como para que una persona pudiera pasar.

Me metí sin dudarlo y cuando lo hice la puerta se cerró detrás de mí. Había muy poca luz, hasta que note una pequeña lámpara antigua, esas que tenían una vela y necesitan del fuego para funcionar. Gracias a Dios que uno de mis poderes era controlar el fuego, así que no necesite de un encendedor para prender la vela. El pasillo se ilumino por completo y logre distinguir una escalera en forma de caracol que había al final de este corto pasillo.

Una de mis cualidades es que soy una persona que ama las aventuras y no le tiene miedo a nada, así que no dude ni un segundo más y me encamine para subir la escalera. Note que esta no era muy larga, pues al cabo de unos segundos logre llegar al famoso ático.

Como ya era de esperarse no era un sector muy frecuentado, por eso era un completo desastre.
El suelo era de madera y estaba recubierto de polvo. La habitación carecía casi completamente de luz, de no ser por una pequeña ventana a lo alto de la pared y de las pequeñas hendiduras de lo que parecían ser un enorme ventanal. Me acerque a estas y las abrí.

Estas no eran unas ventanas comunes, sino que te permitían acceder a una pequeña terraza. Al ser tan grandes permitían que el ático se iluminara por completo. Deje la lámpara que ya no necesitaba a un costado y eche un vistazo a todo el lugar.

Esta sería una habitación muy espaciosa, de no ser por todas esas cajas dispersadas por todos lados. Había varios muebles viejos que estaban cubiertos con sabanas. De seguro para que no se arruinaran con el polvo. También había algunos artefactos muy raros, que nunca había visto en mi vida y no tenía ni idea de cual podría a llegar a ser su uso.

Me acerque a una de esas sucias y viejas cajas, y la abrí. Adentro había muchos papeles y algunos libros pero ninguno tenia como nombre “Xia”. Comencé inspeccionando el resto de las cajas para ver si encontraba algo. Me habré pasado alrededor de dos horas buscando estos gloriosos manuscritos, pero nada. De repente algo capto mi atención.

Debajo de una de las sabanas había lo que parecía ser un viejo espejo. De repente comencé a tener una sensación rara. Sentía como una atracción hacia ese espejo. No sé qué fue lo que me atrajo de este anticuado espejo, pero había algo en el que me atraía. No me di cuenta que estaba caminando hacia el espejo hasta que choque con una pequeña caja que estaba en el piso.

Me acerque como pude, esquivando todos los objetos y las cajas hasta que quede a unos centímetros de distancia. Cuando estire mi mano para sacar la sabana, antes de que la alcanzara esta cayó instantáneamente al suelo. Lo que vi en ese espejo me dejo sin aliento.

Era la muchacha más hermosa que había visto en mi vida. Era un poco más baja que yo, pero aun así era bastante alta. Era esbelta y con unas curvas bien definidas. Llevaba puesta una musculosa blanca ajustada con un diminuto escote, se notaba que era voluptuosa y poseía una cintura pequeña. Tenía puesto un short gris, y sus piernas eran largas y firmes. Su cabello era medio ondulado, de un color castaño oscuro con unas mechas de un tono más claro. Y le llegaba hasta la cintura.

 Y su cara… su cara era hermosa.

Tenía un rostro ovalado, sus ojos eran de color miel, poseía unas pestañas largas y arqueadas, y una mirada muy dulce. Tenía unos pómulos pronunciados y unas mejillas un poco sonrojadas. Su nariz era recta y pequeña, sus labios eran de un tono rosado, muy sensuales y bien definidos. Me moría por probar esos dulces labios.

Me quede atontado mirándola hasta que de repente su imagen se volvió borrosa hasta desaparecer por completo. Lo único que quedó fue mi reflejo.

Me quedé estupefacto y paralizado analizando todo lo que acaba de pasar hace unos momentos. Durante toda mi vida había visto cosas raras e inexplicables, pero esta sin duda fue la más extraña de todas.

Me quede alrededor de dos horas más esperando que volviera a ocurrir pero no sucedió. Si no hubiera sido porque no me había alimentado en todo el día, me habría quedado más tiempo. Pero el hambre ya era insoportable. Así que me dirigí al comedor.

Mientras estaba yendo de camino al comedor me di cuenta lo que quería decir “Xia”, de seguro ese era el nombre de la princesa del espejo. Cyrene y Marvin sabían con lo que me iba a encontrar, por eso me mandaron, pero no entendía porque me tuvieron que mentir diciendo que necesitaba unos manuscritos, cuando claramente lo que ellos querían era que yo me encontrara con ese espejo. Y más específicamente ellos querían que yo viera a Xia. La pregunta era ¿Por qué?

Cuando estaba llegando al comedor, me encontré con Cyrene en el camino. Si alguien podría explicarme lo que ocurrió esta tarde esa tendría que ser ella. Además por ella es que fui al  famoso ático a buscar unos manuscritos inexistentes. Así que de seguro sabia de ese espejo.

- Cyrene- la llame, y cuando se dio la vuelta para mirarme le pregunte con nerviosismo -¿Podemos hablar?

Ella me miro un instante, luego me sonrió - Estaba esperando que este momento llegara- me dijo y luego añadió-  Vayamos a mi despacho que allí vamos a poder hablar tranquilos.

Su comentario me dejo muy confuso, así que solo me limite a asentir con la cabeza y fuimos directos a su despacho. No necesitaba que me guiara ya que no era la primera vez que iba.

El despacho no seguía el mismo estilo que tenía todo el resto de la residencia. Las paredes eran de un color crema, mientras que en todo el resto de las habitaciones de la Academia, a excepción de los cuartos que eran grises, estaban recubiertas con madera o pintadas en tonos oscuros y profundos.

El lugar estaba repleto de estanterías con libros, parecía más una biblioteca que un despacho. Y el escritorio era enorme y antiguo.

Cyrene se sentó detrás de su escritorio y me hizo seña para que me sentara y una vez que lo hice comenzó a hablar.

-Por fin has visto el espejo- dijo mientras me miraba con curiosidad- Ya era hora de que conocieras tu destino- añadió

-¿Destino? ¿De que estas hablando? ¿Y cómo es que sabes lo del espejo?- pregunte inseguro. Es decir tenía mis sospechas de que me habían mandado apropósito para que yo me encontrara justamente con ese espejo. Pero prefería que ella hablara y se explicara primero.

-Ese no es un espejo normal, es uno muy especial. Ese espejo está encantado para que cada uno que se mire en él, pueda ver reflejado…su futuro...

-Espera un segundo- interrumpí impaciente- …a ver si entiendo, ¿me estás diciendo que ese espejo permite ver a las personas su futuro…?- pregunte confuso. Y antes de que contestara le dije;

- Tú me mandaste apropósito ¿No es así? - pregunte-  Tu sabias que iba a ver ese espejo. Tú querías que lo hiciera- Corregí con determinación.

- Eso es verdad. Yo quería que lo vieras, por eso te mande con la excusa de los manuscritos.- dijo en un tono medio raro.

-¿Pero por qué?- pregunte

- Porque necesitaba que la conocieras. Que por fin conocieras a Xia- Cuando menciono su nombre lo dijo en un tono medio doloroso, como si el simple hecho de nombrarla le doliera, aunque no entendía el porque. Igualmente lo deje estar.

Xia. Ese era su nombre. El recordar a la joven del espejo hizo que mi corazón comenzara a latir más de prisa y que me abrigara una calidez que nunca antes había sentido. Esta sensación me dejaba intranquilo y preocupado. Y mas que nada me dejaba muy cabreado, ya que nunca había sentido esto por nadie, y odiaba tener sensaciones nuevas.

Y había muchas cosas que no estaba entendiendo, como por ejemplo que tenía que ver ella con mi futuro. Así que le pregunte;

-¿Cómo sabes que vi a una joven?- y añadí impaciente - ¿Y cómo sabes su nombre?

Cyrene me miro divertida. Parecería que el verme intranquilo y confuso lo divirtiera.

-Yo se muchas cosas cariño, más de lo que tú crees. Y para responder a tu primera pregunta, yo sabía que ibas a ver a Xia en ese espejo porque ella es tu futuro- Añadió con seguridad mientras me miraba con diversión y algo de entusiasmo.- A demás de que ella va a ser tu responsabilidad.

Y antes de que pudiera preguntarle algo más añadió;

- Espero haber podido solucionar algunas de tus dudas, porque eso es todo lo que te voy a contar por hoy. Así que es mejor que te vayas a comer algo, porque estoy sintiendo tu hambre, al parecer no comiste desde hace varias horas- dijo en un tono de una madre preocupada que regaña a su hijo por no comer.- Así que vete ya a comer algo, mañana te voy a contar mas, ahora no puedo hablar. Y quiero que te alimentes. Así que vete.

Sin una palabra más, Cyrene se levanto de la silla y fue hacia la puerta, y me la mantuvo abierta para que me marchara, así que me levante y me despedí. Y luego me dirigí al comedor a comer algo. Pero no sin antes decirle;

- Espero que mañana me expliques todo esto Cyrene, porque la verdad no estoy entendiendo nada- dije confuso.

- Todavía estoy esperando el día en el que me llames mama- dijo con una calida y triste sonrisa y luego añadió- Y respondiendo a tu pregunta, si hijo, te lo prometo- me dijo con otra sonrisa, esta si era de amor, mientras se me acercaba y me daba un beso en la frente que demostraba su cariño hacia mi.

Ella me seguía tratando como un pequeño aunque ya tuviera 22 años, era a la única persona a la que dejaba que me expresara su cariño, ya sea con un dulce beso en la frente, o un calido abrazo. Este siempre fue la única muestra de afecto que recibí por parte de alguien en toda mi vida. El resto de los demonios me odiaban por el trato especial que tenía Cyrene hacia mí. Y a pesar de tenerla a ella en mi vida, yo no tuve una vida fácil. Ella era lo único que valía la pena en mi vida. A veces me sentía mal por no poder decirle madre, pero es que simplemente no me salía. Ella sabía que yo la considero como mi madre, ya que de mi verdadera madre ni recuerdos tengo, pero aun así, nunca me salio esa palabra.

Una vez que me despedí de Cyrene, me dirigí hacia el comedor para comer algo. Una vez saciada mi hambre iba a ir directamente a mi habitación, pero decidí pasarme un rato por el ático. Estuve esperando un rato enorme junto al espejo, esperando que la joven volviera a  aparecer. Justo cuando estaba por darme por vencido, el reflejo de la muchacha apareció.

Esta vez llevaba puesto un jean gris y una remera musculosa negra y rosa con volados. Estaba igual de hermosa que el día anterior. Mientras la veía, ella muy delicadamente se estaba trenzando su hermoso cabello. No sé cuánto tiempo duro su reflejo, pero me di cuenta que nunca iba a tener el tiempo suficiente para poder admirar su belleza.

Al otro día fui a buscar a Cyrene para hablar sobre esta joven. La encontré como de costumbre en el invernadero que se encontraba en el jardín trasero de la residencia. Ella tenia una afición por las rosas, nadie sabia exactamente porque. En el invernadero había toda clase de rosas, de todos los colores. Pero había una en especial que yo sabia era su favorita, ya que le dedicaba más cuidado que a las demás. Y esas eran las rosas blancas.

- Veo que viniste temprano hoy pequeño- siempre me hacia lo mismo, parecía que estaba tan metida en sus pensamientos y en sus amadas rosas, pero aun así siempre estaba muy alerta.

-¿Cómo sabias que era yo?- pregunte

-Ay muchacho, no te habré tenido en mi vientre, pero aun así te conozco mas de lo que tu crees. Te sentí en el preciso momento en el que entraste al invernadero- dijo mientras seguía regando sus rosas, y luego mirándome a la cara agrego- Además sabes muy bien que al ser tan antigua tengo los sentidos intensificados. Puedes ser muy sigiloso, pero aun así yo sabre que estas.

Luego continuo con el cuidado de sus amados rosales, y antes de que pudiera preguntarle sobre lo que venia a preguntar ella hablo primero;

-¿Sabes porque me gustan tanto las rosas?- me pregunto. La verdad que no me esperaba esta pregunta, aunque miles de veces me lo había preguntado.

-No, la verdad que no lo se, aunque siempre me lo he preguntado- conteste

Ella sonrío, pero fue una sonrisa triste.

- Cuando ves una rosa, lo único que ves es su belleza. Parecen débiles, sin protección. Pero cada rosa tiene su espina. Esa es su manera que tienen de proteger su belleza. Y eso es lo que admiro de ellas. Como algo tan hermoso, que parece tan inofensivo, aun así tiene su propio mecanismo de defensa. Es como las personas, todos y cada uno de ellos, por mas inofensivos que parezcan, siempre tienen escondidas sus espinas para protegerse.

Parecía que estaba perdida en sus pensamientos, hasta que continúo pero aun así parecía como si estuviera hablando de otra cosa en lugar de sus rosas;

- Esta es mi favorita- dijo mientras sostenía una rosa blanca que acaba de cortar del rosal -…la rosa blanca significa pureza, inocencia. Y uno tiene que saber protegerla muy bien, para que nada ni nadie pueda arruinar su belleza. Por mas que posea sus espinas para así poder defenderse, necesita de alguien que este para cuidarla, protegerla, regarla. Si dejas un rosal sin cuidado hace que los demás lo destruyan o simplemente lo codicien y quieran poseerlo. Por eso es que no podemos permitir que esta pequeña rosa sea dañada, que nada ni nadie pueda afectarla. Tú tienes que encargarte de protegerla…

Eso último lo dijo mirándome a la cara y ahí es cuando comprendí que no estaba hablando de la rosa, sino que estaba hablando de la muchacha del espejo. 

- Tú sabes que eres como un hijo para mí, yo esto no se lo confiaría a nadie más que a ti. Nadie más sabe de la existencia de Xia, solo nosotros y Marvin. Aunque tu y Marvin no se lleven muy bien, yo se que el es de confianza. Necesito que esto quede entre nosotros, porque si alguien mas se llega a enterar de la existencia de Xia, o peor aun, si alguien se llega a enterar de que ella es de suma importancia para mi, eso lo único que haría es complicar mas las cosas, y la única que saldría perjudicada seria la jovencita.

- Aydam, lo que estoy pidiendo es que la protejas, ella esta en peligro. Y tu eres en el único en quien confío para darle esta tarea…

- ¿Pero porque esa joven es tan importante? ¿Que tiene ella que la hace importante? Y mas importante ¿Qué tiene que ver ella contigo?- pregunte confuso

-Todo a su debido tiempo hijo, ahora lo único que tienes que saber es que ella es muy importante y que dejo su vida en tus manos. Si yo misma pudiera protegerla lo haría pero si yo me acerco a ella levantaría muchas sospechas y la pondría en peor peligro. ¿Puedo confiarte esta tarea?- Me pregunto con una mirada seria, pero en lo mas profundo de sus ojos note que había un dolor muy intenso en su alma, algo que no la dejaba vivir, muy pocas veces se mostraba tan vulnerable como ahora.

-Sabes que si, madre- le dije. Y esta fue la primera vez en la que la llame así, y consiguió que me sonriera de una manera calida, ahí fue cuando note que volvió a ser la misma Cyrene que yo conocía. La demonio fuerte y segura de siempre.

-Aydam, sabes que puedes hablar conmigo...-

Me había olvidado que Jez estaba esperando mi respuesta, siempre que pienso en la princesa me pierdo en mis pensamientos y me olvido de todo lo demás.

-No me pasa nada Jez, no te preocupes, estoy bien- Esto último lo dije con una sonrisa para así poder tranquilizarla y por suerte funciono porque me la devolvió y no volvimos a hablar más del tema.

Nos quedamos hablando un rato, hasta que Jez dijo que tenía cosas que hacer y se despidió.

- Creo que mejor me voy porque tengo algunas cosas que hacer. Nos vemos más tarde.- se levantó y antes de irse me dio un abrazo - sabes que puedes contar conmigo.

-Lo sé. – respondí mientras le devolvía el abrazo.

-Espero que encuentres un lugar mejor para pasar las tardes, este lugar es espantoso, odio tener que venir a buscarte aquí- dijo mientras hacia una mueca de desagrado antes de marcharse.

Jez era la única que conocía este lugar. Ella lo descubrió porque un día decidió seguirme para ver porque siempre desaparecía y no aparecía hasta después de varias horas. Pero aun así ella no sabia y no podía saber nunca del espejo.

Me quede unas horas más contemplando las estrellas desde el balcón del ático, hasta que decidí ir a comer algo.

Antes de irme le di una última mirada al espejo. Y luego me marche, pensando en Xia.









martes, 28 de junio de 2011

"...Cuando amas a alguien… realmente lo amas, amigo o amante, le tiendes abierto tu corazón. Le das una parte de ti mismo que no le has dado a nadie y les dejas entrar en una parte de ti que sólo ellos pueden herir─literalmente les entregas una navaja con un mapa de donde pueden cortar más profundo y más dolorosamente en tu corazón y en tu alma. Y cuando golpean, esto te paraliza─igual que si te arrancaran el corazón. Esto te deja desnudo y expuesto, preguntándote que les hiciste para que quieran herirte tan horriblemente cuando todo lo que tú has hecho es amarlos. ¿Qué está tan mal contigo que nadie puede mantener la fe en ti? ¿Qué nadie puede amarte? Que esto suceda una vez es bastante malo… ¿pero que se repita? ¿Quién en su sano juicio no estaría aterrado de eso?"

viernes, 24 de junio de 2011

La princesa de los espejos - capitulo 4



Capítulo 4

-Xia! Xia! Por favor reacciona - Esa voz….

Era la voz de Liam ¿Por qué sonaba tan lejos? Se lo escucha desesperado pero ¿Por qué?

 ¡Liam!  

- Abre los ojos princesa, por favor…- esta vez pude escucharlo más cerca. Trate de hablar pero no tenia voz.

Poco a poco fui recuperando la conciencia mientras la oscuridad se iba desvaneciendo. Lentamente fui abriendo los ojos y lo primero que mi vista pudo captar fue la cara de preocupación de mi hermano que estaba a centímetros de mi rostro. Note que me encontraba recostada en el piso mientras Liam me sostenía, trate de levantarme pero él me detuvo.

-¿Qué paso?- pregunte con voz ronca

-No te muevas, Dios... estas sangrando-  dijo asustado mientras me revisaba para comprobar como me encontraba y para ver que tan grave era la herida.

-¿Qué?- pregunte desconcertada mientras me miraba el pecho, lo único que recordaba era el dolor. No se como lo sabia pero tenía la certeza de que esa sangre no era mía.

-No es mi sangre – susurre un poco confusa mientras poco a poco iba recuperando la fuerza. Así que nuevamente intente levantarme, con la ayuda de Liam pude ponerme de pie tambaleándome un poco.

-Con cuidado- dijo mientras me sostenía para que no me cayera.

Ni bien recupere mis fuerzas Liam se abalanzo sobre mí y me abrazo tan fuertemente que creí que me iba a romper.

-Dios Xia… creí que te había perdido, nunca estuve tan asustado. En un segundo estabas bien y al otro te caíste inconsciente al piso… y luego la sangre. Tanta sangre que salía de tu pecho. Buscaba la herida y nada, no había ninguna pero aun así la sangre no paraba de salir. Me asustaste mucho, y no sabia que hacer. En lo único en lo que pensaba era en que no podía perderte.

Nunca había visto a mi hermano tan asustado. Siempre creí que era tan fuerte, y que nada podía asustarlo y el verlo así… tan preocupado por mí, me conmovió de una manera muy profunda…

-Ya está hermanito, ya paso. Yo estoy bien no me paso nada- Le asegure para tranquilizarlo aunque era inútil.

-¿Qué fue lo que te paso?- pregunto mientras me miraba fijamente.

-No lo sé. Lo único que sé es que en un momento estábamos hablando y al otro sentí como una oscuridad me envolvía. Recuerdo un callejón, puede que me haya tele-transportado…

- Eso no es posible Xi, la única manera de poder hacerlo es después de que la sed de sangre se haya despertado.

- Pero tu dijiste que yo soy especial, que los que son como yo tienen habilidades diferentes, por ahí eso hace que también me pueda tele-transportar antes de que la sed de sangre se haya despertado.

- Princesa aunque ese sea el caso, tú no te has tele-transportado porque te tuve en mis brazos desde el momento en el que te desmayaste y perdiste la conciencia, hasta que despertaste. Si te hubieras tele-transportado tu cuerpo no hubiera estado acá, y yo te sostuve en mis brazos Xi. Parecías muerta, no reaccionabas. Y luego la sangre que comenzó a salir de a montones…

- Lo único que recuerdo es que estaba en un callejón, y se que esa sangre no era mía. Pero también se que algo mas paso, solo que no logro recordar que fue – dije confusa.

- Relájate y trata de hacer memoria- Liam hablaba en un tono mas calmado.

- Dijiste que recordabas un callejón, ahora trata de recordar ¿Paso algo? ¿Viste algo?

- Había una joven…- dije un poco confusa. Si había una joven, ¿Cómo era que se llamaba?... Sofía- Sofía- Afirme.

-¿Sofía? ¿Quien es Sofía?- pregunto Liam aun mas confuso y con cautela, ya que temía que haciendo preguntas pudiera ocasionar que olvidara todo.

Poco a poco mi memoria fue recordando…

- Estoy comenzando a recordar… - dije con la voz media acongojada por los recuerdos.

Liam no dijo ni una sola palabra, solo me miraba y esperaba que yo continuara con mi relato.

- Nosotros íbamos caminando y no se bien lo que paso…pero de un momento a otro pase de estar a tu lado a estar en medio de un callejón al cual nunca había ido. Allí había una joven, recuerdo que su nombre era Sofía…- dije mientras trataba de poner en orden mis recuerdos.

-Ella parecía estar esperando a alguien- continúe- …trate de hablarle pero no me escuchaba, era como si yo no estuviera allí, como si yo hubiera sido un fantasma- señale confusa mientras miraba la cara de mi hermano. Tenía una expresión ilegible en su rostro, no tenia ni la menor idea de que era lo que podría estar pasando por su cabeza en estos momentos, así que me limite a continuar-…también recuerdo que después llego un hombre, estaba muy enojado, él y la joven discutieron, entonces él.. - ¿Qué fue lo que hizo? Esa parte me costaba recordarla… me tome uno momentos para que los recuerdos vinieran solos….

-Él… él le disparo- Comente horrorizada- Ahora lo recuerdo, oh Liam…- mis ojos se llenaron de lagrimas. Mi hermano me estrecho entre sus brazos mientras yo continuaba con el resto- Él la mato, y yo sentí su dolor, fue como si me hubiera disparado a mí. Fue horrible...- susurre mientras lloraba en el hombro de mi hermano.

-Tranquila bebe, ya esta, ya paso- mi hermano me sostenía dulcemente mientras me acariciaba suavemente la espalda para reconfortarme.

Cuando me calme un poco me aleje de sus brazos para poder mirarlo a la cara.

- Era la joven de las noticias, la chica que habían matado porque se había reconciliado con su antiguo novio. Un compañero del trabajo la asesino, lo hizo porque estaba obsesionado con ella. ¿Cómo es posible que haya estado ahí? ¿Como es posible que la haya visto...si ella murió la semana pasada?

- Todo esto es muy raro, no entiendo nada- dijo en tono afligido y con una mirada de compasión- pero te prometo que lo vamos a averiguar, sea lo que sea lo vamos a averiguar.

Nos quedamos un rato en silencio hasta que me di cuenta de que todo este tiempo había estado sosteniendo algo en mi mano. Cuando abrí la mano para ver que era lo que tenia vi una hermosa cadenita con un pequeño dije en forma de D.

- ¿Y esa cadenita?- pregunto Liam

Me quede en silencio pensando y analizando las cosas hasta que todo comenzó a tener sentido.

-Fue la cadenita…-Dije firmemente mientras lo miraba y proseguí- Esta cadenita la había visto tirada en el piso un rato antes de que todo pasara. Cuando la vi sentí una fuerza enorme que me atraía para que la agarrara y cuando la sostuve en mis manos fue cuando todo pasó. Tuvo que ser la cadenita la que me llevo allí.

Liam me seguía mirando confuso.

-Oh dios. Liam, creo que ya sé cuál es mi habilidad.

Se me quedo mirando fijamente un rato largo, hasta que por fin hablo.

-Explícame que no entiendo. ¿Cuál es tu habilidad? ¿Y cómo es que llegaste a esta conclusión?

-Cuando yo te pregunte sobre las características y las habilidades de los vampiros me dijiste que algunos pueden hasta leer la mente, y otros pueden ver el futuro. Y que había muchas más habilidades pero que no todos las tenían…- Lo mire para ver si me iba siguiendo con la historia.

-Sí, eso es verdad. No todos tienen las mismas habilidades.- afirmo

-…y también te pregunte, cuales podían ser las mías. Y me dijiste que no tenías ni idea de cuáles podrían ser. Pero también me dijiste que hay muy pocos como yo, y que somos únicos. Así que puede ser también que nuestras habilidades sean únicas...

-Pero aun no entiendo que tiene que ver esto con la sangre y con... – él se quedó callado un segundo y luego me miro. Y ahí me di cuenta que me había entendido, porque el mismo continuo con mis conjeturas.-… Tu habilidad es que cuando sostienes un objeto que le perteneció a alguien que haya muerto, revives su muerte. Es decir que es como si viajaras al momento exacto en el que murió, pero en realidad no viajas a ningún lado, porque estabas conmigo en todo momento pero aun así no se como pero ves su muerte, por eso la sangre. La sangre salía del corazón, que debe de ser el lugar exacto en el que este hombre le disparo a esa joven… ¿No es verdad?

- Si…y no solo “viajo” al momento y lugar exacto en donde murió sino que también siento lo mismo que siente la victima antes de morir, es decir que siento sus heridas como si fueran mías. Pero mi cuerpo no sufre ningún daño, solo siento lo que siente el otro y la sangre no es la mía, sino es de la víctima- continúe yo.

Liam se me quedo mirando con una expresión que no pude descifrar, hasta que por fin decidió hablar de nuevo.

-Si eso es así, eso quiere decir que eres muy especial Xia. Nunca antes escuche de alguien que tenga este tipo de poder. Creo que puedes ser la única. Tengo que llamar a la Academia para hablar con Urian, él puede saber o averiguar algo sobre esto.

-¿Urian? ¿Es uno de los más antiguos?

Me miro un momento y se rió, luego continuo mientras sonreía.

-O no Xi, él no es uno de los viejos, él es mi mejor amigo y tiene la misma edad que yo. Pero sin duda él tiene que saber algo sobre esto. Él sabe mucho sobre el tema de los media-sangre, esta obsesionado con ellos….¡Xi! ¡Mira tu ropa! – exclamo Liam

-¿Qué?- cuando agache la cabeza para mirar, note algo realmente extraño.

-La sangre... – susurre

- ...se ha ido- continuo mi hermano

Cuando mire a Liam note que él estaba igual de sorprendido que yo. Esto cada vez se estaba poniendo más raro. Y eso realmente asustaba.






miércoles, 15 de junio de 2011

La princesa de los espejos - capitulo 3


Capítulo 3


Cuando estábamos preparados para volver a casa, nos dimos cuenta que ya eran mas de las 2 de la tarde. Habíamos pasado horas hablando y ni cuenta nos habíamos dado del horario.

-Creo que si no volvemos ahora, tu madre va a terminar llamando a la policía y decirle que algo nos ha pasado.- dijo Liam sonriendo.

-Si es que no los ha llamado ya- Comente irónicamente y ambos comenzamos a reírnos.

Mientras estábamos de camino a mi casa, mire al piso y vi que había una cadenita. Era una cadenita hermosa, brillaba de una manera muy particular y sentía como una fuerza que me compelía para que la agarrara, era una necesidad tan grande que me agache para recogerla y cuando la sostuve en mi mano fue cuando todo comenzó.

Al principio sentí que el piso daba vueltas y luego comencé a sentir una oscuridad que me estaba envolviendo. Grite y le rogué a Liam que me ayudara, pero él ya no estaba a mi lado. Estaba sola. La oscuridad cada vez me consumía más, iba cayendo hasta que de golpe todo termino.

Cuando abrí mis ojos me encontré en un callejón que no había visto nunca en mi vida. No entendía como había hecho para llegar hasta allí, lo único que se me venia a la mente una y otra vez eran las palabras de Liam: “...podemos tele-transportarnos a cualquier lugar...”

Ese fue mi primer pensamiento, hasta que me puse a analizar las cosas y al racionalizar me di cuenta que yo nunca había visualizado este lugar en mi mente, ni siquiera tenía la intensión de tele-transportarme y mucho menos a este callejón. Pasaron unos minutos hasta que me di cuenta que no estaba sola.

Había una joven que estaba apoyada en una pared muy cerca de donde yo me encontraba, ella era un poco más joven que yo, tenía el pelo corto y rubio, era muy delgada y bajita. Tenía la cara redonda, una nariz redonda y una pequeña y firme boca. Estaba muy pálida y se la veía un poco nerviosa. Estaba esperando a alguien, de eso no había duda ya que tenía la mirada fija en la entrada del callejón. Tenía puesto un jean negro, y una campera azul, con unos logos muy raros en la espalda y en el hombro. En los pies tenía puesto unas botitas cortas. Esta joven me resultaba tan familiar… la había visto en algún lado pero no recordaba ni cuando ni donde. Hasta que después de unos minutos recordé de donde es que la tenia y la reconocí.

Era la chica que salía en las noticias, la que habían encontrado muerta. Se había comprobado que había sido un crimen pasional, un compañero del trabajo que estaba obsesionado con ella la había asesinado porque ella se había reconciliado con un antiguo novio. Horas después de haberla matado el asesino decidió suicidarse, dejando una nota en donde confesaba que la había matado por amor y que ahora se quitaba la vida porque no podía vivir en un mundo en el que ella no estuviera. En la nota también decía que no se arrepentía de las decisiones que había tomado, que prefería verla muerta antes de verla en los brazos de otro hombre.

Lo que no entendía era que estaba haciendo yo allí, y como  podía explicar que estaba viendo a la misma joven que en las noticias decían que estaba muerta. Esto es imposible pensé.

-También es imposible que existan los vampiros y los demonios, y que las personas desaparezcan de un lugar y aparezcan en otro al instante.- dije en voz baja- Y mírame, resulta que mi hermano es un vampiro, mi papa era un vampiro al que lo mato un demonio, yo soy media vampiro y acabo de desaparecer de al lado de mi hermano, para aparecer en un callejón con una chica que según tengo entendido está muerta. Una de dos, o me estoy volviendo completamente loca, o resulta que al parecer en este mundo todo es posible.

-Sin duda debo estar loca- reflexione. Más que nada lo hice para tranquilizarme aunque no creo que haya funcionado mucho.

Decidí acercarme a la chica. Cuando estuve a unos metros de ella le hable.

-Disculpa...- ¿Cómo era que se llamaba?... Rocío...no. María…tampoco. Sofía, si, es Sofía.- ¿Sofía?

No hubo respuesta. Y decidí acercarme más.

-..¿Sofía?

Nada. No hubo respuesta, parecía como si no pudiera escucharme, tal vez tenia puesto los auriculares de su mp3 y por eso no me escucha pensé. Así que me acerque más, e intente tocarle el brazo.

-Disculpa, te puedo...-

Oh Dios mío. Mi mano la atravesó, ¡LA ATRAVESÓ!

-Esto no está pasando... – me dije, en un tono entre la histeria y el miedo-… esto no esta pasando, por favor que sea un sueño…

Volví a tratar de tocarla y mi mano volvió a traspasarla, cada vez estaba más asustada, estaba a unos segundos de entrar en un ataque de histeria, hasta que de repente ella se movió y hablo.

-¿Qué haces tú aquí?

Al principio creí que me estaba hablando, hasta que note que no estábamos solas, alguien había llegado y ya se encontraba a unos metros de distancia.

Era un hombre, de alrededor de unos 30 años aproximadamente. Era de estatura media y era bastante robusto. Tenía una barba de unos días, y estaba muy desaliñado. Tenía el pelo oscuro y estaba todo despeinado, parecía como si recién se hubiera levantado. Llevaba puesta una campera negra y un pantalón a juego, y tenía unas zapatillas deportivas grises. Tenía una cara muy dura, con una nariz recta y una boca firme. Y tenía la mirada más fría que había visto jamás. Parecía muy enojado.

Al escuchar a la joven, el hombre hizo una mueca desagradable.

-Sabes muy bien que estoy haciendo aquí, Sofía. Te deje muy en claro que no te iba a permitir que te reconciliaras con ese bastardo.

Sofía. Oh dios, es ella. Es la chica de las noticias. Tendría que ser demasiada coincidencia como para que no sea la misma joven. Pero si es ella, ¿como puede ser que la esté mirando? A no ser que uno de mis poderes sea poder ver a los fantasmas, o capas viajar en el tiempo, aunque esto no tiene sentido. En realidad no tiene ningún sentido de ninguna manera, esto no puede estar pasando ¿Cómo es posible que el hombre tampoco pueda verme? esto cada vez me estaba asustando mas.

-Mariano, sabes que lo amo. No puedes impedir que vuelva con el, lo sabes. Tú no eres nadie para decirme a quien puedo ver y a quien no. Nunca hubo un nosotros, ¿o es que acaso no entiendes? En realidad lo que paso siempre ha sido un error, nunca tendría que haber estado contigo. Así que por favor vete.- Le respondió la joven enojada, pero en sus ojos se podía ver fácilmente lo asustada que estaba.

El hombre parecía cada vez más enfadado, se  acercó a la joven hasta quedar a unos centímetros y la agarró del brazo tan fuerte que de seguro le iba a dejar una marca.

La sacudió de una forma muy violenta, ella lo miraba aterrorizada pero aun así seguía intentando demostrar su coraje haciéndole frente a este lunático, siempre mirándolo directamente a los ojos.

-Parece que la que no entiende eres tú. Yo te amo ¡Tu eres mía! ¡¿Entendiste?! –grito mientras la sacudía cada vez más y más fuerte - Nunca voy a permitir que estés con ese desgraciado. Eres ¡MIA!, soy con el único con el que puedes estar.

Sofía lo miro desafiante.

-¡Antes prefiero estar muerta que ser tuya! yo al único que amo es a Daniel, no sé cómo quieres que te lo explique. Déjame tranquila, y suéltame, me estas lastimando.

-Si esa es tu elección, entonces yo ya escogí la mía...-  se detuvo un instante y luego continuo- Se que me voy a odiar por esto, pero es lo mejor. No hay otra opción.

Todo sucedió muy deprisa.

El hombre metió la mano en el bolsillo y saco un arma,  sin dudarlo un segundo le apunto en el corazón a Sofía y antes de disparar le dijo; - tu hiciste tu elección y esta es la mía, te amo- Y disparo…

En ese instante sentí un dolor como nunca antes había sentido. Fue tan intenso que caí al piso gritando. 
Cuando mire mis manos descubrí que las tenía llenas de sangre, unos segundos mas tarde todo comenzó a desvanecerse, empecé a sentir la oscuridad envolviéndome nuevamente.